DEVOCIONAL “THROUGH WATER”

Semana 3 | Día 3

La Mujer Samaritana


Comida que rebosa y comparte

Nuestra sed saciada puede convertirse en una misión ¿Lo habías pensado?

Jesús, que es Agua Viva, nos limpia, nos perdona y nos usa para Su obra. Lo que toca lo convierte en vida abundante, pero no para que quede en un pozo, sino para que siga su cauce.

Si le damos un título aún más inspirador a la mujer samaritana, podría ser “la primera evangelista de la historia”, porque corrió a hablarle a otros de Jesús, ese que todos esperaban y que con un solo encuentro había transformado su vida.

Ella fue el testigo viviente que llevó por primera vez las Buenas Nuevas de aquel que todos anhelaban. Ya no importaba lo que había hecho en el pasado; por el contrario, sus cargas glorificaron a quien, en amor, se le había mostrado y la había sanado, transmitiendo así su mensaje.

Continuando con la analogía del agua, todos somos ríos que se unen en un mismo cauce: Jesús. Y las personas que riegan el Espíritu con la corriente de Su Agua Viva pueden crear cosas hermosas.


LEE

Juan 4:31–42

TU SIGUIENTE PASO

¿Qué gesto sencillo puedes hacer hoy para reflejar la alegría del Agua Viva en alguien más? Una llamada, un mensaje, una oración, un acto de servicio.


¿Te perdiste un día?